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Fueron la revelación en la primera edición del festival. El segundo año provocaron delirios de entusiasmo. El tercer año protagonizaron el cartel y nuestro merchandising. El año pasado desfilaron más tuneados que nunca. Hablamos de los chimpibuses, el transporte oficial del festival. Estos pequeños tractores se vuelven a vestir de gala para la ocasión. Por un día dejan de transportar hierba, abono o maiz para encargarse de mover a público e invitados de una sala a otra conducidos por los vecinos de Cans. Aún que no tengas entrada, no te cortes: sube al chimpibús. Con una velocidad límite de 20 kilómetros por hora, el viaje no ofrece confort pero sí máxima diversión. La flota sigue en aumento, y este año se formará una buena cuadrilla para abrir la jornada del sábado 24 de mayo con una procesión en la que se mezclan la música, los famosos y el ruido de los motores en un espectáculo digno del ritual más fervoroso.
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